Capacitación para transformar el futuro del café en Guatemala

En honor al día del café, estamos celebrando las historias de agricultores como Blanca Rosa, quien ayudó a su comunidad a superar la roya del café y a crear fuentes de sustento ligadas al café más rentables y sostenibles.

Blanca Rosa Álvarez estudió con agrónomos de TechnoServe para luego capacitar a su comunidad sobre buenas prácticas agrícolas para el cultivo del café, sembrando así las semillas para un nuevo futuro cafetero en Guatemala luego de la roya.

Incluso con dos niños pequeños que cuidar, Blanca Rosa Álvarez siempre ha tenido tiempo para ayudar a sus vecinos. Es así que, cuando la roya – un hongo que puede destruir plantaciones de café enteras – infestó las fincas cafeteras de su zona, Rosa se preocupó ya que la comunidad podría perder todo.

En el primer año de la roya, la producción bajó casi a cero. Rosa entonces acudió al gobierno para solicitar ayuda, pero no recibió respuesta. Así que cuando un agrónomo de TechnoServe la visitó y le propuso unirse a un equipo de instructores comunitarios, ella aceptó con entusiasmo.

TechnoServe estaba contratando instructores comunitarios como parte de sus esfuerzos por aumentar la producción de los pequeños productores cafeteros en Guatemala. La iniciativa fue lanzada en 2012, alcanzando a más de 15,129 agricultores – más del 12% del total de productores cafeteros en el país – antes de su cierre en 2017.

El primer año después de que la roya afectó las fincas de café, la producción bajó casi a cero.

Transformar la producción de café a pequeña escala de Guatemala luego de la roya

Los pequeños productores de Guatemala están particularmente mal preparados para combatir los efectos del cambio climático y la propagación de la infestación de cosechas. Esta vulnerabilidad es causada por varios factores, incluyendo el acceso limitado a servicios y a información sobre mejores prácticas agrícolas, así como la dependencia en dos variedades de café arábica que no son resistentes, las cuales representan el 99% de la producción de café en Guatemala. Como resultado, los agricultores siguen siendo susceptibles a menores cosechas, menor calidad de semilla, menor resiliencia, y mayores costos de producción. De hecho, la producción de los agricultores guatemaltecos es aproximadamente 60% menor que el promedio mundial.

Aunque los productores de café usualmente diversifican sus ingresos con otros cultivos o mediante otras oportunidades económicas, 60% de sus ingresos provienen del café. Pero durante los últimos cinco años, esos ingresos se han visto amenazados: el cambio climático, la roya y pestes como la broca se han convertido en importantes desafíos para los cafeteros de Guatemala.

Superar estos desafíos es crucial para mejorar la seguridad alimentaria y económica de los 120,000 pequeños productores de café en Guatemala. A lo largo del proyecto, TechnoServe buscó enseñar prácticas agrícolas eficientes y sostenibles, que pudieran producir  un impacto sustancial y duradero en las familias agricultoras. Pero crear cambios verdaderos para los agricultores requiere de instructores como Blanca Rosa.

Para llegar a la mayor cantidad posible de agricultores en las comunidades montañosas – muchas de las cuales hablan idiomas locales en vez de español – TechnoServe reclutó a un grupo de instructores agrícolas pertenecientes a las comunidades locales que dominan sus respectivos idiomas mayas.

Cuando fueron a la comunidad de Blanca Rosa, un contacto del gobierno local la recomendó al equipo de TechnoServe, y ella rápidamente empezó a estudiar con los agrónomos del proyecto para convertirse en una instructora.

La roya del café era una amenaza tan grande para las comunidades cafeteras que las mujeres también empezaron a asistir las sesiones de capacitación y a convertirse en tomadoras de decisiones en las fincas – una práctica que no era común antes de la roya.

Convertirse en una líder cafetera en su comunidad

Blanca Rosa era una estudiante motivada por un deseo de contribuir a su comunidad, “yo necesitaba ayudar, y al acceder a ser instructora, estaba obteniendo el conocimiento necesario para hacerlo correctamente. Era mi trabajo soñado. Me estaban pagando por hacer el bien,” explicó.

Aunque Blanca Rosa era la única instructora mujer dando capacitación a grupos totalmente masculinos, ella se ganó el respeto al ser activa, motivada y experta. Blanca Rosa estudió los módulos a profundidad, practicó las lecciones en la lengua indígena local Tzutujil, y prestó atención a las explicaciones que el agrónomo supervisor dió a todas las preguntas de los agricultores. “Cada vez que empezábamos un nuevo tema, yo hacía un breve examen oral sobre lo que habíamos estudiado el mes anterior para asegurarme que todos estuviéramos al día,” dijo.


Lea el caso de estudio completo: Mejorar la Productividad y Sostenibilidad de Pequeños Productores de Café en Guatemala

Los agricultores parecían estar interesados en sus lecciones prácticas que no incluían textos. “su participación y compromiso me alegró. Con todos los problemas y dificultades que estaban enfrentando, igual participaban, lo cual significa que lo que les estábamos enseñando les era útil,” dijo.

A Blanca también le animaba ver que los agricultores traían sus propias herramientas y las compartían con los otros participantes. Los agricultores aprendieron a gestionar sus fincas mejor – usando fungicidas orgánicos para combatir la roya, poniendo trampas para las plagas, y manejando árboles de sombra – para incrementar sus cosechas e ingresos.

“El lado positivo de la roya del café es que ésta fue un incentivo para que los agricultores asistieran a las lecciones de capacitación, ya que no sabían cómo solucionar el problema por su propia cuenta. En consecuencia, los agricultores lograron tener plantas de café más productivas y mejor manejadas,” dijo.

Los resultados de las capacitaciones fueron significativos. A pesar de tener condiciones climáticas cambiantes y una roya generalizada, los agricultores participantes vieron sus cosechas aumentar en un 45%, y sus ingresos en un 35%. Esto ha tenido un impacto tangible en la vida de los agricultores, permitiéndoles, por ejemplo, mandar a un niño adicional a la escuela, comprar más terreno, o reinvertir en sus terrenos.

La vida de Blanca cambió drásticamente como resultado de su trabajo como instructora comunitaria. Con su salario, pudo comprar seis nuevas cuerdas (unidad usada localmente para medir el terreno) y plantar mas matas de café. Ahora ella trabaja junto a su esposo para poner en práctica todo lo que enseñó.

Una vez empoderada como una líder local, Blanca se dedicó a la tarea de buscar soluciones a otros problemas de su comunidad. Por ejemplo, Rosa notó que los niños que acompañaban a sus madres a las lecciones usualmente estaban muy flacos y pálidos, señales de malnutrición crítica  en las aldeas de las montañas. Blanca contactó a una organización y pidió materiales y un instructor para enseñarle a las madres cómo usar los vegetales y hierbas nutritivos que ya estaban sembrando en sus propios jardines, para alimentar mejor a sus niños.

Al compartir conocimiento y capacitación, Blanca está ayudando a su comunidad a construir un mejor futuro mediante un mejor café.

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